El telescopio Swift de la NASA volvió a encender sus instrumentos, pero le quedan pocas semanas de vida

La NASA logró reactivar dos de los tres instrumentos del Observatorio Swift, el telescopio espacial que lleva 21 años estudiando el universo en rayos X y ultravioleta, después de que fracasara un intento inédito de rescatarlo con una nave robótica. El Telescopio de Rayos X y el Telescopio Ultravioleta/Óptico volvieron a funcionar el 26 de agosto; el Telescopio de Alerta de Ráfagas, encargado de detectar estallidos de rayos gamma, todavía sigue apagado y podría tardar semanas en volver.
Al telescopio Swift de la NASA le quedan entre uno y dos meses antes de bajar de los 300 kilómetros de altitud.
El problema arrancó meses atrás: el aumento de la actividad solar calentó y expandió la atmósfera superior de la Tierra, lo que generó más fricción sobre Swift y aceleró su caída de altitud. El satélite no tiene motores propios para corregir el rumbo, así que la NASA le encargó a la empresa Katalyst Space, de Arizona, una maniobra que nunca se había intentado: capturar a Swift con una nave robótica y empujarlo a una órbita más alta.
Esa nave, bautizada LINK, despegó el 3 de julio a bordo de un cohete Pegasus XL y costó unos 30 millones de dólares. A fines de julio empezó a girar sin control después de que dos de sus tres ruedas de reacción dejaran de responder y su sistema de propulsión a gas frío perdiera funcionamiento. El 19 de agosto, la NASA y Katalyst tiraron la toalla con el intento de empuje, aunque LINK va a seguir haciendo maniobras de acercamiento como prueba tecnológica.
Con la misión de rescate descartada, a Swift le quedan entre uno y dos meses antes de bajar de los 300 kilómetros de altitud, el umbral desde el que ya no se puede operar. Después de eso, se espera que reingrese a la atmósfera y se desintegre casi por completo en algún momento de lo que resta del año.


