Un estudio de física cuántica sugiere que el tiempo tiene una “tembladera” mínima e imposible de medir hoy

Un equipo de físicos liderado por Nicola Bortolotti, del Centro Fermi de Roma, encontró que ciertas teorías cuánticas del colapso implicarían que el tiempo mismo tiene una incertidumbre intrínseca, algo así como un límite natural a la precisión con la que puede medirse cualquier intervalo. El trabajo se publicó en Physical Review Research y fue difundido esta semana por medios como ScienceDaily.
La investigación parte de dos modelos que buscan explicar por qué las partículas cuánticas, que pueden estar en varios estados a la vez, terminan “eligiendo” uno solo cuando las medimos: el modelo de Diósi-Penrose y la teoría de Localización Espontánea Continua. Ambos proponen mecanismos físicos concretos para ese colapso, en lugar de dejarlo como un misterio matemático sin más. Lo que hizo el equipo de Bortolotti fue calcular qué pasaría con el tiempo si esos modelos son correctos, y el resultado es que aparecería una fluctuación diminuta, una especie de ruido de fondo en el propio transcurrir del tiempo.
El número es tan chico que no altera nada de lo que usamos a diario. Catalina Curceanu, otra de las autoras, fue clara al respecto: los relojes atómicos, el GPS y cualquier sistema de cronometraje actual siguen funcionando exactamente igual, porque el efecto está muchos órdenes de magnitud por debajo de lo que cualquier instrumento puede detectar hoy.
Lo que sí aporta el estudio es una pista nueva para uno de los problemas más viejos de la física: cómo conectar la mecánica cuántica, que trata al tiempo como un parámetro fijo y externo, con la relatividad general de Einstein, donde el espacio-tiempo es flexible y reacciona a la masa y la energía. Si estos modelos de colapso resultan ciertos, podrían terminar siendo el puente entre ambas teorías, algo que la física busca desde hace décadas.
Por ahora es un resultado teórico, sin manera de comprobarse con la tecnología actual. Pero deja abierta una pregunta interesante para futuros experimentos con relojes cada vez más precisos: ¿en algún momento vamos a poder medir esa tembladera del tiempo?
Los relojes atómicos, el GPS y cualquier sistema de cronometraje actual siguen funcionando exactamente igual, porque el efecto está muchos órdenes de magnitud por debajo de lo que cualquier instrumento puede detectar hoy.


