El data center alemán que se va a refrigerar con agua de mar y aguas residuales
En el noroeste de Alemania, la empresa energética Friesen Elektra está evaluando construir un centro de datos pegado a su futuro Wasserstoffpark Friesland, un megaproyecto de hidrógeno verde cerca de la localidad de Sande, en Baja Sajonia. La compañía ya pidió la excepción de zonificación municipal para levantar la instalación entre las rutas B436 y A29. El comité local de construcción ya dio el visto bueno preliminar, así que ahora falta el aval de las autoridades administrativas y distritales.
La zona de Sande ya tiene cinco data centers funcionando, y hay más en camino, incluido uno de 500 MW cerca de Hannover y otro en Wilhelmshaven.
El parque de hidrógeno, cuyo electrolizador fue aprobado en junio, apunta a producir 80.000 toneladas de hidrógeno verde por año y generar 400 MW en total. Todavía no trascendió cuánta potencia de cómputo tendría el data center, pero el vocero de la empresa, Karsten Gleich, contó que el centro se conectaría directamente a la red de alta tensión de 380 kV para aprovechar el excedente de energía eólica y solar de la región, en vez de tirar de la red que abastece a los vecinos.
El dato más llamativo es el sistema de refrigeración. En lugar de usar agua potable, como hace la mayoría de los data centers, este funcionaría con un circuito cerrado que reutiliza agua residual, drenaje de agua de mar y agua superficial del cercano Canal Ems-Jade. Así se esquiva uno de los principales problemas ambientales de la industria: el consumo de agua dulce para enfriar servidores.
Friesen Elektra opera parques eólicos y solares en el norte de Alemania desde 1999. La zona de Sande ya tiene cinco data centers funcionando, y hay más en camino, incluido uno de 500 MW cerca de Hannover y otro en Wilhelmshaven. Poco a poco, esa región se está convirtiendo en un polo de cómputo pensado desde el vamos para no competir por agua ni energía con los vecinos.



