Las cooperativas porteñas que le dan una segunda vida a la chatarra electrónica

Buenos Aires genera 11 kilos de basura electrónica por habitante cada año, y a nivel país eso se traduce en unas 517.000 toneladas de celulares, notebooks, monitores y electrodomésticos descartados.

Buena parte de ese volumen ni siquiera pasa por un circuito formal de reciclaje. Ahí es donde entran doce cooperativas que hoy forman parte del sistema de recolección diferenciada de RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) en la ciudad.

Una de ellas es Reciclando Trabajo y Dignidad, con base en Villa Soldati, que arrancó en 2015 y hoy procesa entre 110 y 120 toneladas de residuos por mes en su planta. El trabajo tiene dos caminos: lo que todavía sirve se repara y se dona a bibliotecas populares de la zona, y lo que ya no tiene arreglo se desarma pieza por pieza para separar los materiales reciclables (plásticos, cables, placas) y mandarlos al circuito correspondiente.

Roberto Felicetti, sociólogo y referente de la cooperativa, cuenta que el trabajo no es solo ambiental: también genera empleo formal para gente que antes cartoneaba de forma individual y sin ningún tipo de cobertura.

El dato interesante es la escala del problema frente a la del sistema que lo atiende: doce cooperativas cubriendo una ciudad que produce esa cantidad de RAEE por año da una idea de cuánto camino falta para que reciclar un celular viejo o una notebook rota sea tan simple como tirar un cartón al contenedor azul. Por ahora, en Buenos Aires, la opción más accesible sigue siendo acercar el equipo directamente a estas cooperativas o a los puntos de recolección municipales.

Reciclaje electrónico en Buenos Aires
CATEGORIES

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus ( )