El 6G ya se discute, pero el 2G todavía no se apaga

El 6G ya se discute, pero el 2G todavía no se apaga

Mientras la industria de telecomunicaciones ya habla del 6G, todavía hay un problema de fondo sin resolver: las redes 2G y 3G siguen prendidas en la mayoría de los países. Según un relevamiento de GSA (Global mobile Suppliers Association) citado esta semana por TeleSemana, más de 300 operadores en el mundo iniciaron el apagado de sus redes 2G o 3G, pero apenas 27 lograron desconectar por completo ambas tecnologías.

El dato explica por qué el salto a 6G no es tan simple como parece. Apagar una red vieja no es solo cuestión de voluntad: todavía hay millones de dispositivos IoT y sistemas de telemetría que dependen de 2G o 3G para funcionar. A eso se suman las zonas rurales donde esas tecnologías siguen siendo la única cobertura, y los servicios de voz que nunca terminaron de migrar a redes más nuevas.

El resultado es una industria que despliega infraestructura nueva a un ritmo más rápido del que logra retirar la vieja. Cada red que sigue activa consume espectro, energía y personal técnico, recursos que terminan compitiendo con la inversión en 5G avanzado y en la primera etapa de 6G.

En Argentina el fenómeno tiene un correlato directo: buena parte de la conectividad rural y muchos sistemas de pago con tarjeta o alarmas todavía corren sobre GPRS o 3G, así que un eventual apagado acá también va a chocar con esos mismos frenos que describe el informe.

Por ahora no hay una fecha fija para el apagado global de 2G y 3G. Cada operador negocia su propio cronograma según cuántos usuarios y dispositivos todavía dependen de esas redes.

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