Un cable submarino roto dejó a una isla cubana casi una semana sin señal de celular
Desde el lunes 8 de septiembre, los casi 80 mil habitantes de la Isla de la Juventud, al sur de Cuba, se quedaron sin red móvil nacional. La causa: una rotura en el cable submarino de fibra óptica que conecta la isla con el resto del país, justo en las dos vías principales que llevan la señal.
El caso muestra algo que en la industria de internet se repite seguido: buena parte de la conectividad de un país o una región puede depender de un puñado de cables submarinos, y cuando uno se corta, no hay Wi-Fi 7 ni router último modelo que lo resuelva.
La estatal ETECSA explicó que la reparación no es un trámite sencillo. Hay que subir el tramo dañado a la superficie del mar y empalmar las fibras ópticas con precisión milimétrica, un trabajo que depende del estado del mar. Y el clima no ayudó: durante varios días las condiciones meteorológicas frenaron a los equipos técnicos que intentaban llegar al punto exacto de la falla.
Mientras tanto, la isla quedó prácticamente incomunicada. El servicio de línea fija funcionó a medias, limitado a llamadas locales, y ETECSA tuvo que activar un enlace satelital de emergencia solo para sostener la señal de radio y televisión estatal, sin capacidad para cubrir telefonía móvil. En redes sociales, cubanos con familiares en la isla contaron la angustia de varios días sin poder comunicarse.
Recién el domingo 13, cinco días después del corte, ETECSA confirmó una recuperación gradual del tráfico de voz y datos. La empresa no dio una fecha de normalización completa.
El episodio se suma a un año difícil para la infraestructura de telecomunicaciones cubana: apagones eléctricos que en algunos meses llegaron a las 18 horas diarias, una falla en agosto que tumbó la telefonía celular en toda la isla y otra que afectó el sistema de pagos móviles Transfermóvil.
El caso muestra algo que en la industria de internet se repite seguido: buena parte de la conectividad de un país o una región puede depender de un puñado de cables submarinos, y cuando uno se corta, no hay Wi-Fi 7 ni router último modelo que lo resuelva. La redundancia de enlaces sigue siendo, en 2026, uno de los puntos más débiles de la red global.



