
Buscaba dónde acampar en mapas satelitales y encontró sin querer un cráter de impacto de 390 millones de años
Joël Lapointe no es geólogo ni astrónomo profesional: es un aficionado canadiense que en 2024 estaba mirando mapas satelitales para elegir dónde armar la carpa en la región de Côte-Nord, Quebec. Ahí notó algo raro, una forma circular enorme cerca del lago Marsal que no encajaba con el paisaje de alrededor. En vez de dejarlo pasar, escribió a especialistas de Europa y Norteamérica para preguntar si podía tratarse de un cráter de impacto.
No ignorar la intuición, aunque el tema no sea el propio.
La pista llegó a un grupo de investigadores franceses, que la presentaron en una reunión de la Meteoritical Society a fines de 2024. Gordon Osinski, geólogo planetario de la Western University, en Canadá, cuenta que al principio dudaba, pero terminó organizando una expedición al sitio en octubre de 2025. El equipo llegó en hidroavión y tuvo que vadear 50 metros de agua y meterse en una vegetación que describieron como densa, retorcida y hostil para llegar a la orilla. Ahí encontraron conos de fractura, las marcas que deja un impacto de este tipo y que Osinski señala como la única evidencia que se puede confirmar a simple vista.
El cráter, bautizado Uhackatik tras consultar al Consejo Innu de Ekuanitshit, mide unos 25 kilómetros de diámetro y se formó hace 390 millones de años, durante el período Devónico. Es el hallazgo de este tipo más grande desde que se confirmó la estructura Hiawatha, bajo el hielo de Groenlandia, en 2018. Osinski explica que un impacto de esa escala, si ocurriera hoy, causaría una devastación regional capaz de borrar ciudades enteras y afectar el clima a nivel global.
Lapointe contó que se sintió “en la luna” cuando le confirmaron el origen del cráter, y dejó un consejo para cualquiera que note algo fuera de lugar en un mapa: no ignorar la intuición, aunque el tema no sea el propio.


