Una empresa australiana navegó un barco sin GPS usando sensores cuánticos, y fue diez veces más precisa

Q-CTRL, una empresa de tecnología cuántica con sede en Sídney, Australia, hizo una prueba en el mar del Coral que podría cambiar la forma en que los barcos se orientan cuando no hay señal satelital disponible. Con un sistema llamado GravNav, lograron ubicar una embarcación con una precisión de una milla náutica, diez veces mejor que lo que ofrecen los sistemas GNSS tradicionales (como el GPS).
Solo en lo que va de 2026 se registraron más de 978.000 incidentes de interferencia sobre señales GPS en distintas partes del mundo.
La clave está en cómo funciona. En vez de recibir señales de satélites, GravNav usa sensores cuánticos que miden las variaciones del campo gravitatorio terrestre y las comparan con mapas previos de esa zona para calcular dónde está el barco. Como no emite ni recibe ninguna señal externa, el sistema queda inmune a los ataques de bloqueo (jamming) o de suplantación (spoofing) que se usan para desorientar barcos y aviones, sobre todo en zonas de conflicto.
Ahí está el motivo por el que esto importa: solo en lo que va de 2026 se registraron más de 978.000 incidentes de interferencia sobre señales GPS en distintas partes del mundo. Para navegación militar, comercial o de rescate, depender únicamente de satélites se volvió un riesgo cada vez más real.
GravNav no es el primer desarrollo de este tipo de la compañía. Antes habían presentado MagNav, un sistema equivalente pero basado en campos magnéticos en vez de gravitatorios. Un software de inteligencia artificial se encarga de estabilizar el sensor cuántico para que funcione bien incluso sin los controles de temperatura especializados que este tipo de tecnología solía necesitar.
Por ahora es una prueba de campo, no algo instalado en barcos comerciales. Pero muestra que la navegación por gravedad salió del laboratorio y empezó a funcionar en el mar de verdad.


