La IA tiene sed: proponen una forma de enfriar los data centers sin gastar tanta agua
Los centros de datos que sostienen el boom de la inteligencia artificial no solo consumen cantidades enormes de electricidad: también toman agua a un ritmo que empieza a preocupar. Según proyecciones de Naciones Unidas, para 2030 el consumo hídrico ligado a la IA podría equipararse a las necesidades diarias de agua de 1.300 millones de personas. En Irlanda, donde los data centers ya usan 7,5 teravatios hora de electricidad al año, un ingeniero de la Universidad de Limerick publicó esta semana una propuesta concreta para achicar ese impacto.
El agua sale del sistema mucho más caliente, cerca de los 60 grados, lo que permite reutilizarla con mucha menos cantidad que la refrigeración evaporativa tradicional.
Jeff Punch, profesor de la Escuela de Ingeniería de esa universidad, explicó en un artículo publicado en The Conversation que la clave está en cambiar el aire por líquido a la hora de enfriar los servidores. La técnica se llama direct-to-chip cooling (refrigeración directa al chip) y funciona con una red de tuberías selladas que llevan el refrigerante directo a las CPU y las GPU, sacando el calor justo de donde se genera en lugar de enfriar todo el ambiente del centro de datos, como se hace hoy en la mayoría de las instalaciones.
La ventaja, según Punch, es que el agua sale del sistema mucho más caliente, cerca de los 60 grados, lo que permite reutilizarla o disiparla con mucha menos cantidad que los sistemas tradicionales de refrigeración evaporativa, esos que hoy se llevan buena parte del agua dulce que consumen los data centers.
El planteo llega en un momento en el que las tecnológicas grandes siguen construyendo centros cada vez más grandes para entrenar modelos de IA, y en el que la discusión sobre cuánta agua y energía consume cada búsqueda o cada video generado con inteligencia artificial empieza a instalarse también entre usuarios comunes, no solo entre especialistas.


