
La ONU logró que 170 países acuerden reglas para la IA: sus responsables piden no dejarlo morir
Paula Bogantes Zamora, ministra de Ciencia y Tecnología de Costa Rica, y Rebecca Finlay, CEO de Partnership on AI (la organización que reúne a gigantes como Google, Meta, Microsoft y Amazon para discutir estándares de IA), escribieron una columna en Fortune sobre lo que pasó puertas adentro del primer Diálogo Global de la ONU sobre Gobernanza de la IA, celebrado en Ginebra en julio. Las dos co-lideraron el eje de seguridad del encuentro y ahí lograron algo poco común: que 170 países se pusieran de acuerdo en que hace falta una gobernanza internacional para la IA.
Proponen conectar el panel científico independiente de la ONU con la mesa de negociación diplomática, armar una base común de seguridad con marcos ya existentes y crear un fondo fiduciario al estilo del que usa el IPCC.
El problema, dicen, es que ese consenso puede quedar en un papel si nadie lo empuja antes de la próxima reunión, prevista para mayo. Citan la advertencia que el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, les hizo a los ministros de Finanzas del G20: el sistema financiero global ya depende de un puñado de modelos de IA y proveedores de nube, así que una falla explotada en uno se puede propagar muy rápido entre bancos que, en teoría, no tienen nada que ver entre sí.
Para no perder el envión, proponen tres pasos concretos. Conectar el panel científico independiente de la ONU con la mesa de negociación diplomática, que hoy funcionan como compartimentos separados. Armar una base común de seguridad apoyada en marcos que ya existen (los principios de la OCDE, el código de Hiroshima del G7, los compromisos de Seúl de 2024 y las normas de la UNESCO), para que cada país no tenga que inventar su propio esquema desde cero. Y crear un fondo fiduciario al estilo del que usa el IPCC, para que los países con menos recursos puedan sentarse a discutir en igualdad de condiciones, más pilotos regulatorios compartidos entre grupos chicos de países.


