El diamante rompe una regla de 100 años: ahora también puede generar electricidad

Los diamantes tienen fama de resistir casi todo: son el material natural más duro que existe, aguantan calor extremo y son excelentes conductores térmicos. Lo único que, según los libros de física desde comienzos del siglo XX, no podían hacer era generar electricidad al deformarse. Un equipo de la Universidad de Hong Kong acaba de demostrar que esa regla tenía una excepción escondida.
Es la primera vez que se registra efecto piezoeléctrico en diamante, un material estudiado desde comienzos del siglo XX.
Los investigadores, liderados por los profesores Zhiqin Chu y Yuan Lin, fabricaron membranas de diamante policristalino ultrafinas y flexibles con una técnica de exfoliación de borde. Al doblarlas, las membranas produjeron una señal de voltaje estable y repetible: efecto piezoeléctrico, el mismo fenómeno que usan los encendedores de cocina, pero nunca antes registrado en diamante.
La explicación está en los bordes de grano del material. Cuando la membrana se curva, aparece una asimetría en esos bordes que polariza la carga eléctrica entre una cara y la otra. El equipo repitió el ensayo con miles de ciclos de flexión para descartar que la señal fuera ruido ambiental o un efecto triboeléctrico, el que se produce al frotar dos materiales, y el resultado se sostuvo.
El diamante es biocompatible, químicamente estable y no tóxico, así que abre la puerta a implantes médicos autoalimentados, sensores que detectan flexión o deformación y microsistemas de energía de larga duración. Todavía falta un buen trecho para verlo en un producto real, pero el hallazgo, publicado en la revista Science Advances, obliga a repensar lo que se sabía sobre uno de los materiales más estudiados del planeta.


